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Existen diversas formas de clasificar los préstamos: mediante el tipo de garantía que se utiliza como aval y en función del tiempo de duración del préstamo.Tomando como base el tipo de garantía, podemos distinguir cuatro tipos de préstamos: préstamos de garantía personal, préstamos de ga...

¿Préstamos a largo plazo o préstamos a corto plazo?

Existen diversas formas de clasificar los préstamos: mediante el tipo de garantía que se utiliza como aval y en función del tiempo de duración del préstamo.

Tomando como base el tipo de garantía, podemos distinguir cuatro tipos de préstamos: préstamos de garantía personal, préstamos de garantía real, prestamos de garantía hipotecaria y préstamos de garantía pignoraticia.

Si, por el contrario, tomamos como referencia el tiempo de duración del préstamo, encontramos dos tipos: préstamos a largo plazo y préstamos a corto plazo. ¡Veamos en qué se distinguen estos últimos!

 

Diferencias entre préstamos a largo plazo y préstamos a corto plazo

La principal característica de distinción entre un préstamo a largo plazo y un préstamo a corto plazo reside, como hemos mencionado, en la duración del préstamo. Mientras que el primero tiene un plazo de vencimiento superior al año, el préstamo a corto plazo no supera los 12 meses.

Otra de las diferencias es que los préstamos a corto plazo suelen emplearse para solicitar cantidades de dinero inferiores a las que habitualmente se suelen pedir en los préstamos a largo plazo. Esto es así porque los préstamos a corto plazo suelen enfocarse en satisfacer necesidades puntuales y urgentes, mientras que los préstamos a largo plazo se emplean para financiar grandes operaciones como la adquisición de un inmueble, un vehículo, la puesta en marcha de un negocio o cualquier otra operación cuyo desarrollo se haga a lo largo de un periodo prolongado de tiempo.

A la hora de decantarse por una u otra opción, no sólo se hace imprescindible tener claro estos aspectos sino, además, qué ventajas y desventajas acarrea cada uno de ellos. ¡Veámoslas!

 

Ventajas y desventajas del financiamiento a corto plazo

La ventaja más reseñable de la financiación a corto plazo reside en la posibilidad de obtener dinero de forma inmediata.

En escasos minutos podemos solicitar nuestro crédito a corto plazo vía online y obtener una respuesta casi instantánea. No exige excesivos trámites burocráticos ni papeleos y, por norma general, no es necesario acudir físicamente a la oficina para formalizar el trámite.

Otra de las ventajas de estos préstamos, frente a los de larga duración, es que tienen tipos de interés más bajos y, por tanto, el coste de financiación es menor.

 

Sin embargo, los préstamos a corto plazo, como comentábamos, ofrecen una menor cuantía de dinero (normalmente no excede los 1.000 euros) que los préstamos a largo plazo. Este es un aspecto imprescindible que el solicitante debe de tener en cuenta a la hora de decidirse por una u otra opción.

Otro aspecto a tener en mente en los préstamos a corto plazo es que el plazo de devolución del importe prestado es inferior y no puede aplazarse. Si esto ocurriera, sería necesario abonar elevados intereses de demora por haber incumplido con el plazo de devolución estipulado.

 

Ventajas y desventajas de los créditos a largo plazo

La adaptabilidad y flexibilidad son dos de las ventajas más reseñables de los préstamos a largo plazo. Al ofrecer la opción de devolverlo a lo largo de un prolongado periodo de tiempo permite, en muchos casos, elegir el número de cuotas con la que se amortizará el préstamo. Es por ello que los préstamos a largo plazo se adaptan mejor a la solvencia de cada uno.

Además, en muchos casos, los contratos de los préstamos a largo plazo pueden ser modificados o renegociados y no son pocas las ocasiones en las que se le aplican periodos de carencia. La clave de estos préstamos es que, entre prestamista y prestatario, fijan una relación a largo plazo, con lo que se prima fijar unas condiciones óptimas para el prestatario y que, al mismo tiempo, el prestamista pueda percibir el capital prestado más los intereses.

A pesar de estas ventajas, este tipo de productos financieros también tienen sus “peros”. Además, solicitar préstamos rápidos a largo plazo se antoja más complicado que en el caso de los créditos a corto plazo ya que se suele requerir un mayor detalle en los documentos y esto puede retrasar la gestión y concesión de los mismos. La solvencia es un factor determinante a la hora de solicitar cualquier tipo de préstamo, más si cabe en los créditos a largo plazo, por lo que, si no tenemos ningún ingreso mensual, es muy posible que nos lo denieguen, ya que en ese caso pedir un crédito podría suponernos un problema.



 

 

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